Presencia Global
18 de Abril de 2018 | 10:46
Opinión

Una camiseta personalizada expresa nuestra identidad

 

Muchas personas, haciendo alarde de su ignorancia, infravaloran a otras que le dan cierta importancia a su propia forma de vestir. «Es superficial», alegan muchos, ignorando que ellos mismos tienen en cuenta su estilo y sus gustos cada día, cuando seleccionan piezas de ropa de su armario y salen a la calle. En otras palabras, todos decidimos qué tipo de ropa nos gusta y nos queda bien, todos escogemos los colores que más nos favorecen, todos damos importancia a nuestra imagen. La imagen, de hecho, es trascendental en numerosos contextos, pues es lo primero que la gente ve de nosotros. ¿Cómo podríamos vestir de cualquier forma en una entrevista de trabajo o en una boda, sin ir más lejos?

 

Por eso, va siendo hora de aceptar que el vestuario es un engranaje importante de la expresión externa e interna de nuestro yo. Con ella, comunicamos al mundo cómo somos y qué nos gusta. Les decimos que somos discretos, alegres, elegantes, soñadores o prácticos, entre otras muchas cosas. Teniendo todo esto en cuenta, es difícil encontrar a una sola persona a la que no le guste la presencia de las camisetas personalizadas online. Algo bueno que tienen las camisetas es que siempre son cómodas y también muy adaptables, pues las podemos llevar al trabajo, a la universidad, a tomar café con un amigo o a un concierto. Por eso, si podemos personalizar un poco el dibujo de nuestra camiseta con algo que nos defina o que nos encante, tanto mejor, ¿verdad?

 

Quizá deberían pensar en ello si algún día necesitan ideas para regalar algo a un ser querido, ya sea por su cumpleaños o por cualquier otro motivo de peso. Evidentemente, hay muchos tipos de regalos y no todos son adecuados para todo el mundo, eso ya lo sabemos. No obstante, las tiendas de regalos personalizados son siempre una apuesta segura, sobre todo, si tanto ustedes como la persona que va a recibir el regalo entienden lo que ya hemos mencionado con anterioridad: que el vestuario, la apariencia externa, es importante y dice algo de nosotros. La superficialidad, por extensión, es un invento.